Hace algunos meses falleció mi abuela. Tras una vida de servicio a Dios y al prójimo, una vida en muchos aspectos plena, vino una etapa de la vida que puede parecer menos feliz: vejez, enfermedad, muerte. Durante los últimos días, como en muchos casos, ya no había comunicación con ella. ¿Por qué no le ahorramos esos últimos días? ¿Por qué ningún miembro de la familia hizo la propuesta de abreviar el dolor? Después de todo, la muerte esperaba en cualquier caso a no más de una semana de distancia. Lo de bien o mal que se puede hacer en la vida ella ya lo había hecho. No habría sido “escapismo”. ¿Por qué no pasó por nuestras mentes esta alternativa? ¿Hijos y nietos cegados por un tabú? ¿Irracionalidad que impidió nuestra compasión?
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
Un artículo sobre la eutanasia en Holanda, publicado recientemente en una revista alemana, da cuenta sobre una realidad que parece ficción. Este informe muestra la fragilidad de los muelles hacia los cuales lleva, en el orden práctico, la hoy predominante corriente del “pensamiento débil”. Este año, después de 25 años de controversia y debate, se aprobó en el Parlamento holandés la ley que despenaliza completamente el suicidio asistido. Esta iniciativa patrocinada por el Estado deriva en una praxis que, por acumulación, desemboca en una costumbre y en una cultura del matar.
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
Estamos, al menos en eso hay acuerdo, al comienzo de una crisis financiera de proporciones significativas. Ante eso hemos podido ser testigos repetidas veces de dos actitudes distintas entre los líderes mundiales. Por una parte se encuentran quienes buscan alguna herramienta técnica que permita salir de la situación, alguna medida de emergencia, pero sin cuestionar los presupuestos fundamentales del sistema económico. Son las medidas “de rescate”.
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
El mes de septiembre sirve siempre de barómetro de las iglesias evangélicas y del país: se evalúa el país, que disfruta de fiestas patrias; y se evalúa a las iglesias, pues tiene lugar el Te Deum evangélico, la ocasión del año en que casi con seguridad saldremos en las noticias. Pero en especial nos interesa medir no cada uno de esos mundos por separado, sino juntos: preguntarnos si tienen algo en común, si nuestras iglesias se están preocupando por los temas más serios y graves de Chile o no. ¿Cuáles son esos temas? Ciertamente no la elección municipal, que no cambiará en nada decisivo el rostro de Chile, aunque llene los noticiarios por un mes. Mejor dirijamos la mirada a la prensa extranjera, para ver qué se dice ahí sobre nosotros.
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
Como es bien sabido, la época que conocemos como siglo XIX no terminó el año 1900, sino en 1914, con el estallido de
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
Existe un tipo singular de política contemporánea, que podemos llamar la “política del reconocimiento”. Dos casos recientes que afectan a las iglesias evangélicas nos permitirán ilustrar aspectos cuestionables de esta política. Dichos casos son la idea de un feriado evangélico y la condición legal de la actual educación teológica evangélica en Chile. Lo primero, la idea de crear un feriado evangélico el día 31 de octubre, es una idea que prendió con facilidad en todo el mundo político; lo segundo, el adecuado reconocimiento legal de nuestra educación teológica, es algo que espera. ¿Es casual que lo uno se dé con facilidad y lo otro implique esfuerzos enormes? Responder a esa pregunta pasa por decir primero algo más general sobre esta “política del reconocimiento”, y luego volver sobre estos dos casos concretos.
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
Hace un mes el Tribunal Constitucional emitió su fallo por la píldora del día después. El día siguiente hubo manifestaciones masivas, desde entonces reina aparente calma. De hecho una calma nefasta: la calma de los que aburridos de pelear simplemente dejarán que las cosas sigan su curso, el curso de una píldora oficialmente prohibida pero a la vez publicitada desde el Gobierno central y repartida en numerosas municipalidades. En medio de esto se confirman varios puntos de los que enfatizamos en un artículo anterior al respecto, y que conviene tener claros.
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...
El “¿Por qué no?” de este título podría entenderse en dos sentidos: ¿por qué no hablar de este tema? y ¿por qué nuestra posición debería ser un no? Espero que las líneas que siguen den algo de respuesta a ambas preguntas. Para comenzar no estará mal tener a la vista algunas opiniones vertidas desde el Gobierno y desde el mundo evangélico al respecto. La idea de difundir la píldora es indudablemente una de las políticas emblemáticas del Gobierno, ya que tras el fallo del Tribunal Constitucional, en lugar de tranquilizarse las aguas, se ha vuelto a insistir en distribuirla a toda costa:
Si quieres seguir leyendo este artículo, pulsa aquí...