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Alexander Schmemann entre kuyperianos

En una reciente contribución para una compilación de artículos dedicada al fallecido teólogo litúrgico Alexander Schmemann (1921-1983), John Witvliet presenta cinco razones por las cuales el pensamiento de Schmemann es tan bien recibido entre los kuyperianos [1]. Por ejemplo, Nicholas Wolterstorff, Leonard Vander Zee, Hans Boersma, James K.A. Smith, entre otros, hacen uso de las ideas fuerza de Schmemann. Mi objetivo en este post es doble: persuadirle, kuyperiano (o no), a interactuar con el pensamiento de Schmemann. En segundo lugar, puntualizar cómo Schmemann puede ayudar al incipiente kuyperianismo brasileño a no cometer el error del kuyperianismo estadounidense: dividir a Kuyper en dos.

1. Visión como metáfora.

“Primero, así como Kuyper, Schmemann frecuentemente usa la metáfora de la visión para describir un entendimiento omnicomprensivo de la realidad” (58).

Schmemann escribe en sus diarios sobre la necesidad de una conversión de la visión del mundo y la vida. Conversión implica una transformación de la percepción y de nuestras relaciones con toda la realidad, y no apenas como una supuesta parte “espiritual”. Schmemann afirma en uno de sus artículos que “en el mundo en que Cristo se encarnó, nada permanece ‘neutro’, nada puede ser quitado del Hijo del Hombre” [2]. Es imposible no notar la similitud con la célebre frase de Kuyper: “No hay un centímetro cuadrado en todo el dominio de la existencia humana sobre el que Cristo, quien es soberano sobre todo, no proclama: ‘¡Es mío!’” [3].

2. Retórica trinitaria “Sursum Corda”.

“Segundo, Schmemann y -al menos parte de- la tradición kuyperiana, comparten una retórica vívida y trinitaria sursum corda (“corazones elevados”) sobre nuestro encuentro con el Dios vivo a la luz de la ascensión de Cristo” (59).

Para Schmemann, la liturgia es una caminata de ascenso a la mesa del Reino en presencia de Cristo, donde probamos que Dios es bueno. Witvliet apunta que para Kuyper, de forma similiar, “la Reforma buscó elevar nuevamente los ojos [de los cristianos], hacia lo alto, al verdadero santuario, donde Cristo, nuestro único sacerdote, ministra en el único altar verdadero” (59). Schmemann defiende, inclusive, que la misión de la Iglesia no es un paso posterior a su vida litúrgica. Por el contrario, la misión comienza en la liturgia, donde recordamos y anticipamos, en la Palabra y en la mesa del Señor, la redención de todas las cosas para la gloria del único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta es la buena nueva de la cual la Iglesia es testimonio.

3. Metanarrativa creación, caída y redención.

“Tercero, Schmemann frecuentemente retorna a la triple descripción metanarrativa creación-caída-redención del cosmos” (60).

Schmemann constantemente apela a la bondad esencial de la creación, el alcance de la caída, como el de la propia redención. Por ejemplo, Schmemann afirma que “esta es la intuición que recibimos de Dios con gratitud y alegría: nuestra visión del mundo en tanto creado, caído y redimido. Aquí está nuestra agenda teológica, la llave para todos los problemas que arruinan al mundo” [4]. Witvliet observa que, así como Kuyper, Schmemann “garantiza una soteriología profunda, amplia y completa, inspirando un compromiso cristiano no sólo en la práctica devocional personal, sino más bien en todas las áreas culturales y de cuidado creacional” (60).

4. “Homo Adorans” y el mundo como sacramento.

“Cuarto, Schmemann desarrolla su visión al pulir su retórica sobre la creación y la humanidad, celebrando al mundo como sacramento [natural] de Dios, y los seres humanos como ‘homo adorans’ -sacerdotes de la nueva creación” (61).

Kuyper y Schmemann entienden que los seres humanos son antes que todo, adoradores (61). Fuimos creados y restaurados para ser sacerdotes, esto es, recibir y presentar la creación a Dios como acción de gracias en un movimiento de amor y confianza. La creación es un sacramento natural, es decir, creada como medio de comunión con Dios, visto en forma conmovedora en la manera en que el culto reafirma los elementos más naturales y básicos de la vida humana como el agua, el pan, el vino, los colores, los sonidos, y así en adelante.

5. Espiritualidad generalizada.

“Quinto, los kuyperianos aprecian el llamado de Schmemann a una espiritualidad generalizada, 24-7, en casa y en el trabajo, con un profundo sentido de conexión entre la fe y la vida diaria” (61).

Witvliet nota la clara percepción que Schmemann tenía de estar delante de Dios los domingos, donde el semanalmente conducía la divina liturgia, y también en su pequeño escritorio en casa o al andar por la calle (61-62). La vida litúrgica de la iglesia es concentrada el domingo y diseminada en la semana. Kuyper y Schmemann “escriben con urgencia existencial y conciencia de cómo una profunda visión teológica trinitaria afecta la experiencia humana común” (62).

Cómo (no) ser un kuyperiano.

Espero que los puntos presentados animen a interactuar con el trabajo de Schmemann. Finalmente, excepto por las diferencias entre la tradición kuyperiana y la tradición ortodoxa a la que Schmemann pertenecía, Witvliet observa que Schmemann entrega una corrección óptima a los kuyperianos que enfatizan al Kuyper de la transformación cultural pero que dejan en el olvido al Kuyper de la formación litúrgica. Witvliet afirma que “el culto litúrgico es, para Schmemann la fuente que ‘capacita’ la sólida visión del mundo que los kuyperianos afirman” (67). A medida que la tradición kuyperiana gana espacio en el contexto brasileño, sólo por precaución, vale la pena resaltar junto a Schmemann cómo (no) ser un kuyperiano: la verdadera transformación cultural es alimentada por la profunda formación litúrgica.
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Ruan Bessa, doctorando en Filosofía por el Calvin Theological Seminary.
Originalmente publicado en el sitio web Lecionário, 2019. Traducido por Luis Pino Moyano.

Notas.

[1] John Witvliet es director del Calvin Institute of Christian Worship y profesor de la Calvin University y del Calvin Theological Seminary, ambos ubicados en Grand Rapids (Michigan, Estados Unidos). El artículo citado es: John Witvliet, “Schmemann among the Kuyperians: Christian Worldview, Sacramental Worship, and Discerning Cultural Engagement in Ecumenical Conversation”. En: Porter C. Taylor (editor). We Give Our Thanks Unto Thee: Essays in Memory of Fr. Alexander Schmemann. Oregon, Pickwick, 2019, pp. 55-76.

[2] Alexander Schmemann, “The Missionary Imperative,” em Church, World, Mission (New York: St. Vladimir Press, 1979), 216.

[3] Abraham Kuyper. “Soberanía de las esferas (20 de octubre de 1880)”. En: http://estudiosevangelicos.org/soberania-de-las-esferas/. Se trata del discurso inaugural de la Universidad Libre de Amsterdam.

[4] Alexander Schmemann, Liturgy and Tradition (New York: St. Vladimir Press, 1990), 99.