Estudios Evangélicos

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Conservadurismo y liberalismo en la herencia política rusa

Cuando uno se encuentra en una situación difícil, usualmente lo mejor que se puede hacer es tener especial cuidado con definir sus propias categorías; tratar de llegar a un acuerdo, al menos provisional, respecto a qué significan las variadas categorías políticas que usamos.

Hasta donde yo sé, la tarea central de estas Conferencias Berdiaev es tratar de formular una orientación política correcta para Rusia. A manera de hipótesis, se ha sugerido que la orientación correcta para Rusia es el conservadurismo.

Yo formularía la pregunta de modo más amplio: ¿Qué es Rusia? O, para ponerlo un tanto diferente, ¿cuál es la esencia de la herencia rusa? ¿Cuál herencia es más digna de usar como fundamento de la Federación Rusa? Si formulamos la pregunta de esta manera, ¿no se vuelve obvio que lo que uno quiere decir como respuesta es que nosotros –esto es, Rusia- buscaremos hacer uso de todo lo bueno del pasado de Rusia? Buscaremos preservar la tradición rusa íntegramente.

¿Qué es conservadurismo? El conservadurismo puede ser definido como una posición política y cultural orientada hacia la preservación y defensa de todo lo valioso del pasado. Dado que una definición tan amplia como esta parece un tanto endeble, añadámosle algo como lo siguiente. Conservadurismo es una dirección de pensamiento que preserva sus raíces del mundo antiguo y religioso, en otras palabras, del mundo que precede a la modernidad.

Es importante diferenciar el conservadurismo definido en este sentido, del que yo llamaría conservadurismo “ideológico” (ideologizado, convertido en ideología). Un conservadurismo de este tipo plantea un signo igual entre nuestros ideales y lo que solo es un subconjunto de ese todo integral al que nos referimos antes. Favorece exclusivamente esa parte del todo que, por la razón que sea, sucede que es favorecida por este o aquel grupo. Es mi impresión que hoy en Rusia algunos conservadores valoran solo aquella parte de la herencia rusa que es consonante con los valores de la lealtad, la obediencia, la preservación del honor y otros valores similares del orden gubernamental [1]. Estos son los valores que, en la República de Platón, son característicos de esa parte de la polis que tiene la función de los guardianes.

Respecto a la palabra “ideología”, si puedo divagar un momento, quiero decir que entiendo bien que en Rusia usualmente se la usa como sinónimo para filosofía. Pero es importante preservar una clara distinción entre estos dos términos. Una ideología, como fue definida por Hannah Arendt, siempre es una versión simplificada de la realidad. Ella juega el rol de una cierta formula que siempre, supuestamente, puede generar la respuesta correcta para cualquier pregunta. Las ideologías, en el sentido más estricto de la palabra, son una forma de sectarismo y, en cuanto secta, dividen al mundo en dos grupos: la buena gente como nosotros, y la mala gente, en otras palabras, todos los demás. Los estadounidenses que ven en Rusia nada más que el mal y que la culpan por carecer del grado apropiado de liberalismo –según la definición de ellos mismos- son precisamente ideólogos.

¿Qué es el liberalismo? Propongo que una forma útil de entender lo que el liberalismo es, puede derivarse de los escritos de Nicolás Berdiaev y del historiador ruso George Fedotov: es una posición política orientada hacia la creación de un espacio en el mundo en que el hombre es libre del control o interferencia ilegítima e indebida del Estado. En este sentido, el liberalismo necesita diferenciarse estrictamente del liberalismo ideológico. El último ha sido mejor definido por el filósofo francés Pierre Manent. De acuerdo a Manent, lo que aquí estoy llamando liberalismo ideológico, es una suerte de proyecto infinito que tiene por meta la expansión ilimitada de la esfera de la libertad abstracta en el mundo (ver The City of Man).

Veamos nuevamente la pregunta original: ¿cuál es la esencia de la herencia rusa? Es muy evidente que esta tradición (i.e. lo mejor de ella) incluye tanto elementos liberales como conservadores, y que es, en su mayor parte, libre de ideología. Esto puede verse con suficiente claridad al observar declaraciones de filósofos como Berdiaev, Soloviov e Ilyin, quienes en Estados Unidos y Rusia son considerados entre los pilares más importantes de la idea de Rusia. Es perfectamente claro que las ideas de estos pensadores no son reducibles ni al liberalismo ni al conservadurismo de acuerdo a las definiciones que han sido dadas arriba. Cada uno de ellos, junto con muchos otros pensadores rusos de un rango similar (Semyon Frank, Struve, Chicherin, Fedotov), tienen cosmovisiones que contienen ambos elementos, el liberal y el conservador.

Tanto Berdiaev como Soloviov opinan que el orden político liberal es algo estrictamente formal. Y esto, en y por sí mismo, no es malo. Berdiaev en su libro “La filosofía de la desigualdad” y Soloviov en su obra “Una crítica a los principios abstractos”, afirman que el liberalismo está en lo correcto al defender nuestros derechos y libertades. Pero ambos filósofos también demuestran que es imposible fundar estos derechos de una manera suficientemente convincente si uno insiste en permanecer dentro del marco del racionalismo secular. Soloviov está de acuerdo con el Kant liberal en cuanto a que el hombre nunca debe ser meramente un medio (para la sociedad); debe ser un fin, incluso un fin absoluto. Y, con todo, “solo el hombre entendido como un ser que participa en la divinidad, el hombre en Dios o el hombre como Dios” puede ser un fin como ese [2].

Tampoco olvidemos la posición de George Fedotov, para quien la idea de libertad en el sentido liberal (no ideológico) nació no durante la Ilustración, como suele pensarse, sino durante la Edad Media y gracias a la Iglesia cristiana [3]. Los liberales en Rusia admiran a Fedotov y lo citan regularmente, y están en lo correcto al hacerlo. Pero Fedotov no era en absoluto un secularista, en ningún sentido de la palabra.

Y finalmente, demos un vistazo al filósofo Ivan Ilyin. Por una parte, parece difícil imaginar a alguien más conservador. Después de todo, ¿no fue Ilyin quien justificó un orden político autoritario para Rusia? Y no es un miembro de la escuela pro-Occidente (así llamada occidentalizadora) del pensamiento ruso. Además, a diferencia de Soloviov y Berdiaev, no es particularmente amigable hacia el catolicismo.

Y aun así, en varios aspectos incluso Ilyin es un liberal. El respeto al imperio de la ley está justo en el centro de su cosmovisión, lo cual lo sitúa distintivamente aparte de los eslavófilos (los de orientación más “romántica”). Ilyin, además, es uno de los especialistas principales del mundo en Hegel y estuvo fuertemente influido por el gran filósofo alemán. ¿No fue Hegel, después de todo, el que hizo de la libertad el valor supremo, “la libertad como la expresión del espíritu absoluto”?

Es tiempo, no obstante, de dejar de lado la conversación sobre el “espíritu absoluto” y volver a poner los pies en la tierra. El libro de Ilyin “Our Tasks”, está en la corta lista de libros que han sido recomendados por el Kremlin. Veamos la siguiente cita del discurso de Putin el 25 de abril de 2005: “El poder del Estado”, Escribió el gran filósofo ruso Ivan Ilyin, “tiene sus propios límites, definidos por el hecho de que es la autoridad que llega al pueblo desde afuera… El poder del Estado no puede supervisar y dictar los estados creativos del alma y la mente, los estados innatos de amor, libertad y buena voluntad. El Estado no puede demandar de sus ciudadanos la fe, la oración, el amor, la bondad y la convicción. No puede regular la creación científica, religiosa y artística… No debiese intervenir en la vida privada cotidiana, moral y familiar, y solo cuando es extremadamente necesario, debería afectar la iniciativa económica y la creatividad del pueblo”. No olvidemos esto.
Como dicen los abogados de la corte: he dicho.

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Extracto del ensayo What is most valuable in Russian’s political heritage?, originalmente publicado en Solidarity Hall, 2015. Traducido con autorización. Traducción de Luis Aránguiz Kahn.

NOTAS
[1] Esta pregunta ha sido tratada con brillante por la académica canadiense-estadounidense Jane Jacobs en su obra “Systems of Survival: a Dialogue on the Moral Foundations of Commerce and Politics (New York: Vintage, 1992).” Jacobs usa y desarrolla creativamente las categorías éticas de la República de Platón y demuestra que el sistema ético de los guardianes difiere del sistema ético de los comerciantes, y de hecho, en una sociedad saludable, en algún sentido deben diferir.

[2] V. S, Solovyov, “Kritika otvlechenykh nachal” [A Critique of Abstract Principles], citado en B. N. Kozlova, “Problema poiska pravovogo ideala v diskussii liberalov V.S. Solov’eva i B. N. Chicherina” [The problem of the legal ideal in the debate between the liberals V. S. Solovev and B. N. Chicherin], Solovovievskie issledovaniia, 2013, no. 39, 65.

[3] George P. Fedotov, Sud’ba I grekhi rossii [The Fate and Sins of Russia], Sankt Peterburg: Sofia publishing, 1992, 275.

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