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La escatología política de Groen van Prinsterer y su impacto en el conservadurismo político estadounidense

Guillaume Groen van Prinsterer (1801-1876), estadista e historiador antirrevolucionario holandés, ha gozado de un continuo aprecio entre los estudiosos reformados tanto en su propio país como fuera de él por más de un siglo. Es famoso por su activa oposición en el siglo XIX a la liberalización de la sociedad holandesa como líder del ala neerlandesa del Réveil, un movimiento cristiano avivamentista conservador paneuropeo (Kuiper 2012:50). Junto con el énfasis en la experiencia y piedad religiosas personales, el movimiento también enfatizaba el impacto sociopolítico de la fe cristiana: el Reino de Dios debía manifestarse en cada esfera de la vida humana (Janse 2012:169). Su postura antirrevolucionaria se formó a través de su contacto con figuras de Réveil tales como el predicador e historiador de la iglesia suizo Jean-Henri Merle d’Aubigne (Kuiper 2012:13, 35). Groen llegó a concebir la fe cristiana como algo fundamentalmente opuesto a lo «revolucionario», es decir, la cosmovisión liberal inspirada en la Ilustración (Groen van Prinsterer 1873:265).

Desde una perspectiva historiográfica distintivamente cristiana, Groen argumenta a favor del Estado cristiano basado en la revelación de Dios en la Escritura y en la historia holandesa como manifestación de la providencia de Dios (Bijl 2011:127). Su escritura de la historia y su narración eran, como las de sus contemporáneos más famosos, Marx y Hegel, un típico ejemplo decimonónico de lo que el filósofo de la historia estadounidense David Carr describe como:

una clase de discurso que más propiamente se compara con el relato de tipo político-retórico… que se debe entender… como una narración cuyo rol no es ni cognitivo ni estético, sino práctico… no meramente descriptor de la historia de la humanidad, sino que insta a que ella avance en determinada dirección (Carr 2013:129–30).

Carr concibe la escritura de la historia como una actividad de naturaleza inherentemente retórica, y propugna una comprensión retentiva de la historia, donde la narración se retiene consciente o subconscientemente como un marco en el cual las acciones de uno en el presente tienen un sentido coherente a la luz de un pasado dado y un futuro visualizado (ibíd., 67-8). Por lo tanto, el pasado, el presente y el futuro están estrechamente interconectados.

Tres temas principales caracterizan el cuerpo de literatura que existe acerca de Groen. Ellos son sus contribuciones como teórico político, su obra como historiador, y su relevancia como estadista. En vista del énfasis de la literatura en la permanente relevancia de Groen como estadista, es sorprendente que poco o nada se haya escrito acerca de su escatología, pues este aspecto teológico de su pensamiento desempeñó un significativo rol en la configuración de su perspectiva antirrevolucionaria. Los temas escatológicos son esenciales en sus escritos tanto históricos como políticos. Los autores que abordan la escatología de Groen solo lo hacen brevemente, sin una investigación en profundidad. La razón obvia de esta omisión es el hecho de que Groen nunca desarrolla su escatología de manera sistemática y no escribe a menudo explícitamente sobre este asunto. Además, muy poco se han apreciado las estrategias retóricas de narración en su escritura de la historia. No obstante, en Groen no existe una distinción fuerte entre el pasado, el presente y el futuro, y estos interactúan en su cosmovisión, como queda reflejado en sus escritos.

Para Groen, toda la historia es el campo de batalla entre Cristo y el mal. La clave para entender la historia se halla en Génesis 3:15, pasaje que él entendía como una promesa y profecía de la victoria final y definitiva de Cristo (Van Vliet 2008:85; Klink 2012:278–9). Esta victoria escatológica, sin embargo, generalmente se entendía de modo premilenarista dentro del contexto del Réveil holandés. Con la excepción de Groen, todas las principales figuras del movimiento eran premilenaristas comprometidos. El premilenarismo era típico de los movimientos evangélicos de entonces. No obstante, Groen entiende que su propia nación holandesa es fundamental para lo que él concibe como la inevitable propagación del evangelio por todo el mundo (Groen van Prinsterer 1925:566). Su exégesis preterista ortodoxa de Mateo 24 (Groen van Prinsterer 1991:49) crea el escenario para su narración escatológica postmilenarista. Él entiende la historia como la trama narrativa por medio de y en la cual el clímax —el mundo conquistado por el evangelio— se lleva a cabo. Puesto que esta victoria escatológica está asegurada, él invita retóricamente a sus camaradas antirrevolucionarios a involucrarse activamente en las actuales batallas políticas, sabiendo que todos los reveses son meramente temporales. Este era un sorprendente modo de pensar para un líder de un movimiento político menor en la Holanda de la época, uno que efectivamente sufrió numerosos reveses.

Pese a que los sentimientos escatológicos de Groen nunca ganaron mucha simpatía en las iglesias reformadas holandesas (o sudafricanas), las ideas teológicas e historiográficas que sustentaban su postmilenarismo fueron perpetuadas en Estados Unidos por sus sucesores neocalvinistas holandés-estadounidenses, Cornelius Van Til y Geerhardus Vos. Van Til concebía la historia en términos distintivamente groenianos, es decir, como la realización de los propósitos universales y redentores de Dios (Van Til 1980:xiii). Vos entendía la escatología como «preeminentemente histórica», y, al igual que Groen, la contrastaba con el racionalismo, donde los sentimientos escatológicos «carecen de sentido histórico y… tradición» (Vos 1979:ii). Vos también se identifica con el postmilenarismo (1979:226).

El paradigma de Groen de la cosmovisión cristiana como históricamente arraigada también es utilizado por los seguidores reconstruccionistas cristianos seguidores de Van Til y Vos, tales como R. J. Rushdoony, Greg Bahnsen y Gary North. Rushdoony en particular tuvo una potente influencia en el desarrollo teológico y político de la derecha cristiana en Estados Unidos (McVicar 2015:5-6). Rushdoony sistematizó explícitamente la conexión intrínseca entre postmilenarismo y teonomía, la idea de que ley bíblica debería ser el fundamento de toda política y legislación (Rushdoony 1977:6). Para Rushdoony, como para Groen antes que él, que el evangelio conquiste el mundo significaba que cada ámbito de la existencia humana debía ser sometido al dominio de Cristo. Para Rushdoony, historia y escatología son inseparables (Rushdoony 1999:1). En consecuencia, su llamado a ejercer dominio por Cristo a nivel sociopolítico está arraigado en una cosmovisión cristiana informada tanto por la historia como por la escatología.

La justificación de Rushdoony de una teocracia cristiana tendría un impacto duradero en la derecha cristiana de Estados Unidos. Estudios recientes incluso muestran que un creciente número de evangélicos conservadores estadounidenses se identifican con el postmilenarismo (Smietana 2016:7). No obstante, este paradigma político-escatológico post-ilustrado característico de la derecha cristiana tiene su origen en Groen van Prinsterer, quien fue pionero en cuanto al desarrollo de una escatología política cristiana optimista en el siglo XIX.

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Originalmente publicado en Litnet, 2019. Traducido con autorización del autor. Traducción de Elvis Castro Lagos.

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