Estudios Evangélicos

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La medicina veterinaria como vocación cristiana

Es difícil (o quizás imposible) amar aquello que no se conoce. Si decimos que queremos amar la creación que Dios ama, entonces también debemos preocuparnos por conocerla.

1. Introducción

Es probable que gracias a varios programas televisivos (La Ley de la Selva, el Cazador de Cocodrilos, Annimales, por citar algunos ejemplos) en los últimos 5 o 10 años, es más frecuente encontrar jóvenes escolares que optan por la medicina veterinaria como profesión. Me aventuro a pensar que la publicidad que muchos de mis colegas han dado a este rubro resulta sumamente romántica y atractiva para los jóvenes que buscan profesión: satisfacción personal por ayudar a animales que además de ser vulnerables a la injusticia humana también muchas veces son tiernos y cariñosos; una vida “relajada” de viajes y aventura, no estar secuestrado en una oficina, investigación y resolución de enigmas médicos, etc

Sea cual fuere la causa, el hecho concreto es que desde el año 1998 en que solamente existían 15 escuelas de medicina veterinaria en todo Chile, hoy, 12 años después, tenemos cerca de 30 escuelas y sedes que ofrecen este título profesional y unos cuantos institutos que dan las carreras técnicas de enfermería veterinaria o técnico pecuario.

Este aumento en la oferta refleja lógicamente un interés pronunciado en estudiar medicina veterinaria. El semestre pasado decidí preguntar a mis alumnos por qué habían ingresado a la carrera de medicina veterinaria. De los casi 90 estudiantes de segundo año que contestaron, puede resumirse sus respuestas básicamente en 3:

“Porque me gustan los animales”

“Porque me gusta la biología”

“Porque no quedé en otra cosa”

A modo personal creo que estas tres respuestas son bastante representativas de las motivaciones que tienen para ingresar a la carrera los veterinarios, cristianos o no cristianos, en general hoy día en nuestro país. Podríamos agregar tal vez aquellos pocos que provienen de vidas en el campo, que son quizás quienes conocen un poco mejor la labor en ese nicho de los profesionales veterinarios. A medida que se avanza en la carrera, sin embargo, el joven estudiante se encontrará con varias sorpresas que probablemente reenfocarán su visión y creo, finalmente llevarán a una apreciación madura de lo que implica ser un médico veterinario. Para algunos puede ser una desilusión, mientras que para muchos pienso que es abrir un abanico de posibilidades en que se puede desempeñar habilidades y aptitudes que tal vez en un inicio ni se pensó se fuesen a emplear en una profesión como ésta.

El objetivo de este escrito es simplemente orientar, desde la perspectiva del autor, a aquellas personas que han considerado la medicina veterinaria como profesión, dando a conocer aspectos menos populares del quehacer, y vinculándola con su lugar en la fe cristiana.

2. ¿Qué hace el médico veterinario?: Lo que no se ve en T.V.

Al pensar en un médico veterinario hace 50 o 100 años atrás, la imagen que se venía a la mente era de un hombre (era inadmisible pensar en una mujer), que vive en el campo, que trabaja en forma itinerante en varios predios, atendiendo principalmente a las vacas, yeguas y cerdas en el momento del parto, y manteniendo el status sanitario de los animales de producción. Su trabajo era sucio, cansador, pero muy importante para la subsistencia de la sociedad rural y el abastecimiento de alimentos de la urbe. Hoy en cambio, al pensar en un médico veterinario, la imagen que se viene a la mente es de un hombre o mujer, de traje de cirugía de color verde y delantal blanco, generalmente simpáticos, que atienden “perritos” y “gatitos”, animales de compañía, ponen vacunas, desparasitan en una cómoda clínica veterinaria en la ciudad.

Además de graficar aspectos de la profesión que han variado en el tiempo, esta caricatura muestra dos líneas (de las muchas que hay) a las que puede enfocarse un médico veterinario: Medicina de animales Mayores y Medicina de animales menores (o de compañía). Ambas son las más populares y la carta de presentación de la profesión. Pero al conocer en profundidad cada una de ellas, los estudiantes, en especial los que entraron “porque le gustan los animalitos” encontrará algunas sorpresas.

La medicina de animales mayores se entiende como una medicina productiva, es decir, el principal interés está puesto en la masa animal, no en el individuo. Entendemos que los animales mayores son aquellos que tienen un interés para el hombre, ya sea en la producción de alimentos y subproductos (carne, leche, cecinas, lana, pieles, etc) o de deporte y trabajo (equinos). La labor del médico veterinario aquí entonces se refiere a “cuidar del rebaño”, previniendo y tratando enfermedades infecciosas, cuidando la buena nutrición, previniendo enfermedades metabólicas, traumáticas y tóxicológicas, pero siempre velando por mantener los llamados indicadores productivos, que finalmente se traducen en un producto final con su valor económico asociado (kilos de carne, litros de leche, número y tamaño de huevos, etc).

Aquí es donde generalmente viene el primer choque para aquellos que se han motivado por el amor incondicional a los animales. Resulta fuerte tener que considerar una variante económica, que limitará los esfuerzos por realizar una medicina dedicada, o medicina individual. Si la vaca está enferma, y sale muy caro curarla, se sacrifica. No hay más vueltas. Esto se agrava con el hecho de que los márgenes de ganancia (costo-producción) generalmente son muy estrechos, entonces el “presupuesto-salud” de estos animalitos es muy pequeño.

El aspecto positivo de esto, que puede motivar a quienes se dedican a esta área, lo constituye entonces el tener que elaborar buenos planes de prevención de enfermedades. Si sale muy caro hacer un tratamiento, entonces ¡evitemos que se enfermen! En esto los productores (dueños de los animales) sí están muy gustosos de invertir. Por otro lado está el tema del bienestar animal. No es un secreto que en nuestro país el generar alimentos de origen animal tiene un componente de maltrato animal (en mayor o menor grado). Este es un área donde el médico veterinario tiene injerencia, en la medida que proponga alternativas rentables.

La medicina de animales pequeños es un poco diferente en cuanto a que es una medicina individual. En este sentido es un poco parecida a la medicina humana. Sin embargo, querámoslo o no hay un componente económico que nuevamente restringe nuestro actuar.

Lo importante aquí es la salud del individuo, un animal de compañía que generalmente es considerado uno más dentro de la familia que lo acoge. Dependiendo de la especie (perro, gato, exótico), hay distintas patologías que se tratan y previenen. La mayor parte de las veces los dueños están dispuestos a desembolsar una cantidad de dinero más que en el caso de animales grandes (salvo quizás los equinos), pero aún así hay un límite. En ocasiones los exámenes para llegar al diagnóstico son más caros que el valor que se pagó por el paciente. Otras veces los dueños son muy pobres o quizás no tienen dueño (por ejemplo, perritos atropellados en la calle). ¿Qué se hace entonces? Ahí comienzan los dilemas éticos, pero también económicos. ¡Ay de los clínicos que movidos por sus sentimientos atienden a cuanto perro que encuentran en forma gratuíta! No por lo loable de este gesto, sino por la cuenta de insumos que se recibe a fin de mes. Segundo choque para el joven estudiante.

Lo bueno de esta área, es que es muy gratificante. La medicina individual permite un trato más cercano con los pacientes, y también con los dueños. Es bien cierto que muchas veces el médico veterinario debe tener algo de psicólogo, puesto que el trato con los dueños es bastante interesante. Para muchas personas los animales son sus mejores (o únicos) amigos, y por ende el trato hacia el veterinario es singular. En ocasiones el llevar a los animales al veterinario es una simple excusa para poder conversar, plantear sus problemas personales y tener algún vínculo con otro ser humano. No puedo dejar de mencionar, sin embargo, que esta área es muy sacrificada en cuanto a que los turnos son largos y la remuneración poca. Lamentablemente muchas personas no entienden que quienes se sienten motivados por “curar animalitos” aunque lo hacen de corazón no lo pueden hacer sin recibir su justa paga, y encuentran caro pagar una consulta veterinaria. A esto hay que sumar, hoy en día, la gran competencia que hay por la sobreoferta de clínicas veterinarias.

Sin embargo, la labor del médico veterinario no se restringe a estas dos áreas únicamente. Contrario a lo que puede pensar la mayor parte de la gente, solo una parte de los médicos veterinarios de nuestro país se dedica a la medicina de animales mayores o de compañía. ¿Dónde está el resto? Fácil. Piensa en algo, cualquier cosa en la cual estén involucrados los animales, directa o indirectamente, y te apuesto que allí encontrarás un veterinario trabajando.

He aquí algunos ejemplos:

Medicina de animales exóticos y zoológicos. Estos colegas no solo aprenden de perros, gatos, caballos y vacas, sino que se especializan en especies poco comunes, y realizan una medicina de tipo individual en animales tales como grandes felinos, camélidos, reptiles, anfibios, roedores, aves ornamentales, primates no humanos, etc. Es una rama apasionante para aquellos que gustan de los animales y una cuota de riesgo. La desventaja es que es una especialidad aún en pañales y hay mucho que investigar en cuanto a patologías y a la forma de realizar tratamientos en este tipo de animales. Además el campo laboral aún es reducido: parques zoológicos, reservas silvestres o atendiendo mascotas exóticas.

Epidemiología y Salud Pública. Ya que hay una serie de enfermedades en personas que son transmitidas por animales (lo que se conoce como zoonosis) como por ejemplo la rabia, la tuberculosis, la salmonelosis, la lombriz solitaria, etc y también porque hay animales que por sí mismos tienen implicancia en la salud humana, por ejemplo los perros (mordeduras) o los ratones (plagas), es que hay médicos veterinarios que se dedican a esta área en que se evalúa y se realizan actividades que buscan proteger la salud de las personas principalmente.

Producción de alimentos. En todas las empresas, grandes o pequeñas, que desarrollan alimentos para personas (o para animales) que provengan de animales, hay veterinarios involucrados. Hay colegas por ejemplo que trabajan en mataderos, en inspección de carnes, o bien directamente en las plantas productoras de alimentos. Su labor suele ser supervisar y certificar los procedimientos y guardar la calidad nutricional, las propiedades organolépticas y la inocuidad sanitaria de estos productos.

Conservación de la biodiversidad. La labor principal es estudiar y conservar ecosistemas, protegiendo entonces especies silvestres y su hábitat. El trabajo aquí es bien variado, desde labor en terreno, y también en laboratorios, oficinas y en el desarrollo y promoción de políticas públicas.

Bienestar animal. Ya se mencionó anteriormente, en animales productivos, pero no se restringe solamente a ellos. Hay colegas que se encargan de conocer y proteger a los animales de todo tipo de lugares: bioterios (animales de laboratorio), animales de trabajo (equinos, perros, etc), espectáculos con animales, etc.

Organismos de estado. Hay médicos veterinarios trabajando en un sinnúmero de organizaciones gubernamentales y ONGs, como por ejemplo el Servicio Agrícola y Ganadero, la CONAMA, el SESMA, etc. La labor que desempeñan aquí es variada, y también involucra muchas veces áreas que ya se han tocado previamente.

Docencia e investigación. Parte del quehacer de nuestra profesión también es investigar en profundidad las materias relacionadas y el enseñarlas. Hay veterinarios con distintos grados académicos investigando en disciplinas como la biofísica, la biología, fisiología (animal y humana), microbiología e infectología, economía, evaluación y planificación de proyectos, bioestadística, historia, cirugía, farmacología, medicinas tradicionales y alternativas, y la lista sigue… También hay editores de importantes revistas científicas que son veterinarios. Y todo esto es sólo un botón de muestra de los campos en que un médico veterinario puede desarrollar su vocación.

3. ¿Y qué tiene esto que ver con la fe cristiana?

Al analizar el quehacer del médico veterinario, más allá de los estereotipos, podemos ver que es un campo fértil para que el cristiano se desempeñe con toda comodidad, llevando a cabo nuestra fundamental vocación de amor al Creador y al prójimo. Sin la intención de desacreditar otro tipo de motivaciones, a continuación se señalan algunas que considero de mayor relevancia para que el cristiano considere la medicina veterinaria como una profesión que honra a Dios:

3.1. Cuidado de la Creación

El quehacer veterinario está íntimamente vinculado a la creación de Dios: células, organismos, seres, comunidades y ecosistemas. En Génesis 1 y 2  tenemos el relato de la creación del mundo y del hombre. Podemos ver entonces que desde el principio Dios se encargó de que hubiese una relación entre mundo y hombre. Dios creó todo lo que existe, y vio que era bueno.

Dios se preocupa de su creación: “y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra. Y así sucedió” Génesis 1:30; “Fíjense en las aves del cielo; no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre Celestial las alimenta… Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan, sin embargo les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.” Mateo 6:26 y 28;  “Allí está el mar, ancho e infinito, que abunda en animales, grandes y pequeños, cuyo número es imposible de conocer…Todos ellos esperan de ti, que a su tiempo les des su alimento. Tú les das y ellos recogen; abres tu mano y se colman de bienes. Si escondes tu rostro, se aterran; si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo. Pero, si envías tu Espíritu, son creados y así renuevas la faz de la tierra” Salmo 104:27-30.

Del mismo modo, la labor del médico veterinario implica cuidar y proteger la creación de Dios. Desde el clínico que trabaja cuidando la salud de mascotas, hasta aquel que está involucrado en la conservación de ecosistemas, todos están trabajando (quizás sin saberlo) a imagen de Dios en la protección de lo que Él ha hecho. John Stott en el prólogo al libro The Care Of Creation (Intervarsity Press, 2004), señala “Dios quiere… que cuidemos de la creación para reflejar nuestro amor por el Creador”. De este modo, el cristiano está comprometido en esta labor, y la medicina veterinaria es una oportunidad para cumplirla.

Un artículo que fue publicado en la revista Science en 1967, por Lynn White, causó gran revuelo en su época por señalar que la crisis medioambiental de nuestro planeta se debe en gran parte a la religión cristiana. White, quien se reconoce a sí mismo como cristiano, señaló que a lo largo de la historia el cristianismo ha dañado nuestro entorno debido a que se ha olvidado de él. Se ha transformado en una religión completamente antropocéntrica. Dios es Creador, pero también es dueño de la tierra (Salmo 24:1), y ha puesto al hombre por administrador (Salmo 115:16). Cuando olvidamos esto, es que dejamos de “sojuzgar la tierra” y pasamos a esclavizarla.

3.2. Conocimiento de la creación

Es difícil (o quizás imposible) amar aquello que no se conoce. Si decimos que queremos amar la creación que Dios ama, entonces también debemos preocuparnos por conocerla. El cristiano debe estar seguro que Dios se deleita en que descubramos los secretos de su creación. Job 12:7-9 dice: “Pero interroga a los animales, y ellos te darán una lección; Pregunta a las aves del cielo, y ellas te lo contarán; Habla con la tierra, y ella te enseñará, con los peces del mar y te lo harán saber. ¿Quién de todos ellos no sabe que la mano del Señor ha hecho todo esto?”

El médico veterinario es un científico. Busca aproximarse a la verdad lo más posible. Observa, genera hipótesis, experimenta y comprueba. El médico veterinario cristiano comprende además que esto es conocer e indagar en la obra de Dios, por eso no tiene temor de explorar la biología, la química, la etología (ciencia del comportamiento), la anatomía o la ecología y la economía, y utilizar lo aprendido para el bien de la creación. En veterinaria nunca está dicha la última palabra y es necesario investigar, y debemos estar confiados que esta investigación es una manera de honrar a Dios. Al llevar además este conocimiento a otros, el médico veterinario es también parte no sólo del mundo de la investigación, sino del mundo de la educación.

3.3. Servicio al prójimo

No basta solo con amar y conocer la creación (porque amamos al creador). No debemos olvidar que los mandamientos se resumen en dos: amor a Dios y amor al prójimo. El servicio es una forma de manifestar amor, y la medicina veterinaria ofrece múltiples oportunidades de servir.

El médico veterinario que cura la enfermedad de un animal que es mascota, está prestando un servicio que es en ocasiones invaluable para la familia que acoge a ese animal, pero también debemos considerar el servicio que prestan aquellos que colaboran en la preservación de las condiciones sanitarias de un país o región, como por ejemplo los médicos veterinarios del SAG que en cada frontera vigilan que no se ingrese a nuestro país alimentos o productos que pudiesen traer enfermedades que no existen en Chile.

También están dando un servicio, quienes vigilan la inocuidad de nuestros alimentos, es decir aquellos veterinarios que en matadero, por ejemplo, están inspeccionando las carnes y otros productos animales vigilando que no haya presencia de enfermedades parasitarias o infecciosas que pudiesen transmitirse a la gente. También están sirviendo al prójimo aquellos veterinarios que en un laboratorio investigan y elaboran fármacos, vacunas, descubren como se desarrollan ciertas enfermedades genéticas o metabólicas, etc. También es un servicio el que ofrecen los veterinarios que ocupan cargos públicos, que se preocupan de la preservar el medio ambiente en el cual vivimos. Que participan de los estudios de impacto ambiental de la construcción de diferentes quehaceres humanos. También dan un servicio al prójimo aquellos que enseñan y transmiten el conocimiento, y el amor y cuidado hacia los animales (y a toda la creación), porque empapan a otros de una labor que es completamente beneficiosa para la humanidad.

Conclusiones

La medicina veterinaria es mucho más que simplemente curar animales. Es una disciplina amplia, que contiene diferentes especialidades que atienden a quehaceres tan variados como la clínica, la producción de alimentos, la docencia y la investigación entre otros.

Si entendemos que Dios es el creador de todo lo que existe, y que nuestro amor por el creador se ve reflejado en el amor y cuidado de la creación, y que además entendemos que la misma existencia y redención humana está íntimamente relacionada con la creación (“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.” Romanos 8:20-22), entonces es fácil descubrir que la medicina veterinaria es una rica fuente de oportunidades donde podemos ejercer nuestra principal vocación como cristianos: amar a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

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