Estudios Evangélicos

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La obsesión por los profesionales

Nuestros lectores más perspicaces habrán notado que Estudios Evangélicos ya no tiene una sección titulada “Áreas Profesionales”. La verdad es que conserva exactamente la misma sección, pero rebautizada como “Áreas Vocacionales”. Hay un motivo natural tras el cambio: nos interesa tener como base un término más amplio, que no reduzca el número de actividades a enfocar desde el cristianismo. Pero hay algo más, y es cierto fastidio con la fascinación por los “profesionales cristianos”. Demás está decir que no hay nada de malo en la existencia de los mismos; pero sí hay algo de malo en la obsesión de algunas iglesias por llegar a los profesionales con la idea de que así se logrará “influir”. Puede haber algo de verdadero en tal creencia, sin duda, pero en general se ha operado con una tremenda inconciencia respecto del modo en que, si no se toma las precauciones debidas, no es el cristianismo el que influye sobre las profesiones, sino los modos de pensar de éstas sobre los cristianos. Esto ocurre de las más variadas maneras. Por una parte, está el sencillo hecho de que si se sigue alimentando en los profesionales la idea de que ellos son el futuro y la esperanza, eso no hará más que aumentar su arrogancia –y eso es alimentar algo por lo que efectivamente llegarán a aumentar su influencia, pero negativa. Por otra parte, está el hecho de que la naturaleza de la autoridad espiritual se ve transformada a la luz de otros tipos de autoridad. No es extraño hoy que en una iglesia alguien ampare sus posiciones morales o doctrinales en el sencillo hecho de que cuenta con tal o cual título profesional. Es cierto, esto llega a ser tan ridículo que ni siquiera merece refutación. Pero sí merece mención.

Nada de esto implica negar a los profesionales un papel significativo; nada de esto implica negar que además de la “deformación profesional” existe cierta formación profesional positiva. Y ciertamente nos interesa en esta revista proveer de recursos a los profesionales cristianos que quieren repensar su disciplina desde el cristianismo. Pero precisamente eso es lo que se requiere si nosotros vamos a influir sobre las disciplinas y no éstas indiscriminadamente sobre nosotros: cierta disciplina. Y parte de la disciplina es que los profesionales aprendan a reconocer que no son tan especiales.

 

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