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Wolterstorff, pensamiento reformacional y matrimonio entre personas del mismo sexo

Cada vez que me piden hablar en alguna instancia académica sobre la filosofía política de Nicholas Wolterstorff, se presenta la dificultad de cómo abordar su postura respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, si el tema aparece por parte de alguno de los participantes. En efecto, el día 13 de octubre de 2016, en una conferencia realizada en la Iglesia Cristiana Reformada (CRC) de la avenida Neland en Michigan, Wolterstorff presentó una defensa del matrimonio igualitario a partir de su teoría de la justicia [1]. Es importante decir que desde ese momento hasta esta fecha, no ha publicado ningún libro sobre el tema, así que casi todo lo que sabemos de su posición está consignado principalmente en los reportes que algunos medios de comunicación cristianos entregaron sobre esa conferencia [2].

El problema que instala su posición en el medio reformado confesional me llevó a escribir este artículo, que lo puedo resumir en las siguientes dos afirmaciones: 1) Su obra, y no solo su anclaje histórico, lo ubica dentro de la tradición de pensamiento reformacional, más conocida como neocalvinista; y 2) La afinidad con un autor no exige estar de acuerdo con la totalidad de lo que dice (y en un sentido más amplio, la afinidad con una tradición no exige estar de acuerdo con todos los principales exponentes de ésta). Ahora, desarrollaré estas dos ideas.

Una pregunta legítima que muchos se pueden estar haciendo desde el año 2016 es ¿Su posición lo coloca al margen del neocalvinismo? Primero que todo, debemos identificar el hecho que hay un anclaje histórico de Wolterstorff en esta corriente. Es hijo de dos inmigrantes holandeses de sensibilidad calvinista, que dedicaron su vida a la agricultura. Además, su formación de pregrado la realizó en el Calvin College; lugar en el que fue profesor durante 30 años. Es decir, tanto en el aspecto familiar como académico hay un arraigo a tener en cuenta. Pero no quiero focalizarme en esta dimensión de su historia familiar e intelectual, sino más bien en que su obra lo posiciona en esta tradición. Esto queda de manifiesto, entre otras cosas, en que le fue otorgado el doctorado honoris causa por la Universidad Libre de Ámsterdam, y en el marco de este evento, expuso una serie de conferencias en las Kuyper Lectures de la misma casa de estudios, que posteriormente fueron publicadas en forma de libro con el titulo de Until Justice and Peace Embrace. Además, fue el invitado principal en el centenario de las Conferencias Stone que Abraham Kuyper ofreció en Princeton; en esta ocasión, hizo una serie de exposiciones en teología política editadas bajo el nombre de The Mighty and the Almighty: An Essay in Political Theology ¿Por qué Nicholas Wolterstorff fue el invitado principal a una fecha tan importante como el centenario de las Conferencias Stone de Kuyper en Princeton y recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Libre de Amsterdam? Porque ha sido reconocido en el medio intelectual como parte de este movimiento. Y no es un reconocimiento antojadizo a partir de su historia familiar, sino que responde a su trayectoria. Cualquier persona que abra sus libros podrá constatar que Calvino, Kuyper y Dooyeweerd son autores claves en su obra. A mí parecer, esto ha marcado en gran manera sus aportes a la filosofía política [3] y a la hermenéutica bíblica [4], que lo han hecho destacar por sobre los demás autores de su mismo círculo. Algunos podrían decir que en él no encontramos la misma retórica antirevolucionaria presente en Groen Van Prinsterer y Kuyper, pero tampoco podemos hacernos los ciegos al hecho de que las tradiciones evolucionan, sin que con esto se estén traicionando a sí mismas. Las preocupaciones de ahora no son exactamente las mismas que en la segunda mitad del siglo XIX [5]. Incluso el mismo Wolterstorff se hace cargo de este fenómeno al explicar en su libro The Mighty and the Almighty: An Essay in Political Theology que el énfasis insistente de Kuyper en su crítica a la supremacía del estado sobre otras estructuras de autoridad se debía a que escribía teniendo la memoría muy fresca en la Revolución Francesa [6]. Concluimos, entonces, que las tradiciones tienen un desarrollo, y sin embargo, puede continuar existiendo un mismo depositum fidei.

En segundo lugar, cabe preguntarse ¿la afinidad con un autor exige estar de acuerdo con todo lo que dice? A mi parecer la respuesta es bastante obvia: no. Uno puede tener un particular interés en ciertas propuestas de un autor, sin necesariamente tener que adcribirse a todo el corpus de su obra. Lo que, en el caso de Nicholas Wolterstorff, tiene mucho sentido, ya que ha escrito sobre un espectro muy amplio de temas, que van desde la estética hasta la filosofía de la religión. Incluso, dentro de un mismo tema, uno no tiene por qué estar de acuerdo con todo lo que dice. Por ejemplo, si nos focalizamos en lo que ha escrito sobre filosofía política, uno podría estar de acuerdo en su crítica hacia el liberalismo de razón pública y no necesariamente en su teoría de la justicia ¿Qué nos obliga a adoptar el corpus total de un autor que nos interesa? Absolutamente nada.

Lo mismo podemos decir si pensamos en un sentido mucho más amplio: la afinidad con una tradición no exige estar de acuerdo con todos los principales exponentes de ésta. El interés que podemos tener por un movimiento intelectual es, en primer lugar, interés por ciertos autores ¿Qué quiero decir con esto? No es que un interés por cierta tradición nos lleve a leer algunos de sus mayores representantes, sino al revés: Primero nos interesamos en algunos escritores, y eso nos genera una atracción a tal o cual tradición. Entonces, si la afinidad con una tradición es ante todo, el interés por ciertos autores, la deducción obvia es que no existe coerción intelectual desde ninguna parte que nos oblige a estar interesados en todos los principales representantes de cierta tradición. Por ejemplo, alguien podría estar interesado en las obras de Abraham Kuyper y Herman Dooyeweerd, pero no así en las de Nicholas Wolterstorff o Alvin Plantinga; siempre va a existir más atracción por uno o por otro. Este interés particular por un autor más que por otro puede estar dado por los temas que aborda, la retórica que utiliza o las conclusiones a las que llega. Tomando solo de muestra los últimos dos que mencioné, podemos decir que Wolterstorff se destaca principalmente por lo que ha escrito sobre filosofía política, en cambio Plantinga por lo que ha escrito sobre metafísica ¿Por cuál sentiremos mayor afinidad? Todo dependerá de nuestros intereses personales.

Por último, ni siquiera podemos afirmar que con su decisión en este asunto de moral sexual ha abrazado el protestantismo liberal, ya que en su misma obra encontramos que afirma, entre otras cosas, la divinidad de Jesús de Nazaret [7] y la autoridad de las Escrituras en tanto que medio de discurso divino [8], tal como lo señalan las grandes confesiones de fe históricas. Optar por el liberalismo implica, fundamentalmente, abandonar las doctrinas cardinales del cristianismo. Quizás algunas personas puedan estar en desacuerdo conmigo, debido a la confusión de conceptos, pero estoy hablando de un asunto que es bien preciso. El protestantismo liberal, en el que confluyen las corrientes contemporáneas que se reconocen a sí mismas como herederas del liberalismo clásico alemán [9], se caracteríca por ser próximo al unitarismo, por una comprensión universalista de la salvación y por la relativización de la autoridad de las Escrituras; Wolterstorff no comparte ninguno de estos principios. Por otra parte, si lo vemos de manera inversa, la defensa de una ética bíblica sobre la sexualidad tal como la han sostenido la mayor parte de las iglesias a lo largo de la historia no es suficiente para determinar la confesionalidad de alguien, si éste niega alguna de las grandes declaraciones de la fe cristiana.

¿Con qué actitud debiésemos enfrentar esta dificultad quienes no compartimos su posición pero si nos interesa el neocalvinismo? A mí parecer, debiésemos actuar con la madurez académica suficiente para aceptar que su posición no deslegitima toda una corriente. Y en el caso de quienes sí estamos interesados en su obra, rescatar y promover todo lo que ha hecho en pro de la tradición intelectual cristiana, aunque estemos en un fuerte desacuerdo respecto a un tema. Su obra es mucho más grande, en términos de riqueza para la filosofía contemporánea, que su opinión puntual sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Hagamos propio, entonces, el llamado del apóstol Pablo: “sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno” [10].

* Licenciado en Teología (Seminario Teológico Presbiteriano, Chile). Estudiante de Master en Teología (Facultad de Teología Protestante de París, Francia).

Notas

[1] Para conocer su defensa a la concepción de justicia como derechos inherentes, véase: Nicholas Wolterstorff. Justice: Rights and Wrongs. Princeton University Press, 2010.
[2] Para leer la crítica de Matthew J. Tuininga, profesor de teología moral en el Calvin Theological Seminary, véase: https://reformedjournal.com/sexuality-gospel-response-nicholas-wolterstorff/ [Consulta: octubre de 2019].
[3] Véase sobre este asunto: Nicholas Wolterstorff. Understanding liberal democracy: Essays in political philosophy. Oxford University Press, 2012.
[4] Véase sobre este asunto: Nicholas Wolterstorff. Divine Discourse Philosophical Reflections on the Claim that God Speaks. Cambridge University Press, 2011.
[5] Además, porque el público al que se dirige es muy distinto, no solo respecto a la época, sino también porque como profesor de Yale ha hecho gran parte de su trayectoria fuera de las instituciones confesionales.
[6] Nicholas Wolterstorff. The Mighty and the Almighty: An Essay in Political Theology. Cambridge University Press, p.162.
[7] Nicholas Wolterstorff. Understanding liberal democracy: Essays in political philosophy. Oxford University Press, 2012.
[8] Nicholas Wolterstorff. Divine Discourse Philosophical Reflections on the Claim that God Speaks. Cambridge University Press, 2011.
[9] Para conocer más del protestantismo liberal, véase: Jean-Paul Willaime. “Le Protestantisme libéral en Allemagne de l’après-guerre à nos jours”. En Alain Dierkens (ed.), Problèmes d’histoire des religions, vol. 3 : Le Libéralisme religieux. Bruselas, Éditions de l’Université de Bruxelles, 1992. En: http://digistore.bib.ulb.ac.be/2008/a024_1992_003_f.pdf#page=54 [Consulta: octubre de 2019).
[10] 1 Tesalonicenses 5:21 (NVI).

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